viernes, 11 de noviembre de 2022

¿Conoces el efecto invernadero? A continuación te explico de qué se trata y las respuestas para frenar el cambio climatico.

Es el fenómeno natural, en principio benéfico, que mantiene la superficie de la Tierra con temperaturas aptas para la vida. Sin embargo, el efecto invernadero se ha desequilibrado peligrosamente poniendo en peligro la sostenibilidad  planetaria. ¿El culpable? Las actividades humanas que aumentan la emisión de gases de efecto invernadero (principalmente de CO2, metano y óxido nitroso). La consecuencia: el progresivo calentamiento global.

Sin gases de efecto invernadero (GEI), la Tierra sería un enorme bloque de hielo girando en el espacio. Este tipo de gases absorbe parte de la radiación solar que atraviesa la atmósfera y calienta tanto la superficie del planeta como los niveles bajos de la atmósfera, evitando así que ese calor rebote y salga hacia el exterior.

El efecto invernadero es un fenómeno natural y beneficioso para nosotros. Determinados gases presentes en la atmósfera retienen parte de la radiación térmica emitida por la superficie terrestre tras ser calentada por el sol, manteniendo la temperatura del planeta a un nivel adecuado para el desarrollo de la vida.

El calentamiento de la Tierra no es algo exclusivo de nuestra época. Desde que se formó, el planeta Tierra ha experimentado un cambio constante y permanente, y su temperatura media ha aumentando.

El efecto invernadero se produce por la acción de varios componentes de la atmósfera planetaria: dióxido de carbono, metano, el vapor de agua, el óxido de nitrógeno y el ozono son algunos de ellos.

Sin los gases de efecto invernadero, la temperatura promedia de la superficie terrestre sería alrededor de −18 °C,​ en lugar de la media actual de 15 °C. No obstante, esto no es excusa para mantener los niveles de calentamiento global y efecto invernadero de la actualidad. ¡Debemos actuar!

El clima de la Tierra depende del equilibrio radiativo que está controlado por factores radiativos forzantes, por factores determinantes y por la interacción entre los diferentes componentes del sistema climático (atmósfera, hidrosfera, litosfera, criósfera, biosfera y antropósfera). La radiación solar es el combustible que pone en movimiento la máquina atmosférica y junto con la concentración atmosférica de algunos gases variables que ejercen un efecto invernadero (gases traza con actividad radiativa), de las nubes y de los aerosoles, son los factores forzantes del clima de mayor trascendencia. Estos agentes de forzamiento radiativo varían tanto de forma natural como por la actividad humana, produciendo alteraciones en el clima del planeta. 

Es crucial tener en cuenta que el efecto invernadero es esencial para el clima de la Tierra. El problema es la contaminación. En una situación de equilibrio, la cantidad de energía que llega al planeta por la radiación solar se compensa con la cantidad de energía radiada al espacio. Tal como hemos comentado más arriba, esto ya no sucede en la Tierra. Las consecuencias para el planeta y para nosotros los habitantes son desastrosas.

Los cambios climatológicos que se están produciendo a nivel mundial exacerban e incrementan el riesgo de fenómenos meteorológicos extremos. El aumento de la temperatura del aire y del agua provoca un aumento del nivel del mar, potentes tormentas, fuertes vientos, sequías e incendios más intensos y prolongados, e intensas precipitaciones que dan lugar a inundaciones. Las pruebas son sobrecogedoras y las consecuencias, devastadoras:

 

  • El número de desastres relacionados con el clima se ha triplicado en los últimos 30 años.
  • Entre 2006 y 2016, el aumento del nivel del mar a nivel global fue 2,5 veces más rápido que durante casi todo el siglo XX.
  • Más de 20 millones de personas al año se ven obligadas a abandonar sus hogares como consecuencia de los efectos del cambio climático.
  • El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) estima que, para el año 2030, adaptarse al cambio climático y hacer frente a los daños que supondrá costará a los países en desarrollo entre 140 000 y 300 000 millones de dólares al año.

La crisis climática ya está devastando las vidas de millones de personas, y las personas que menos han contribuido a ella son las más afectadas.

Todas y todos tenemos un papel que desempeñar, y debemos actuar ya.